Bol de crema de zanahoria con naranja y romero, junto a zanahorias frescas, media naranja y una ramita de romero.

Crema de zanahoria aterciopelada con naranja y romero

Hay días que piden algo caliente y sin complicaciones. Esta crema es mi respuesta a esos días.

Seis zanahorias, agua, y veinticinco minutos en los que no hay que hacer prácticamente nada.

No lleva crema de leche. No lleva harina, ni papa, ni ninguno de los trucos que se usan normalmente para espesar. La textura sale de la zanahoria y de las pectinas en su piel.

Por qué no se pela la zanahoria

Porque la cáscara no es un envoltorio, es parte del vegetal.

En la capa exterior de la zanahoria y justo debajo de ella se concentra buena parte de su fibra y varios de sus compuestos aromáticos. Cuando la pelas, botas eso a la basura y encima te queda una crema con menos cuerpo, porque parte de lo que da textura se fue con la concha.

Lo único que hay que hacer es lavarlas bien, frotando con las manos o con un cepillo de verduras bajo el chorro, para sacarles la tierra. Nada más. Si la zanahoria trae la corona verde y está en buen estado, tampoco la botes: se lava y va al caldo.

Es la receta de la casa, y «Save the Carrot» no podía empezar de otra forma.

El equilibrio: dulce, ácido, aromático

Una crema de zanahoria sola es dulce y se vuelve empalagosa a la tercera cucharada. El plato completo necesita tres cosas.

El dulce ya lo trae la zanahoria, sobre todo si la cocinas en poca agua para que no se diluya.

La acidez la pone la naranja, y va al final, fuera del fuego. Si la echas mientras hierve pierdes el perfume y te queda solo el ácido.

Lo aromático lo pone el romero, y también va tarde, cuando la crema ya está licuada. El romero es dominante: una ramita pequeña, tres o cuatro minutos, y afuera.

Cuando los tres están en su sitio, la cucharada cambia mientras la tienes en la boca. Eso es lo que hace que una crema tan simple no aburra.

La receta

Rinde: 3 porciones · Tiempo total: 25 minutos · Dificultad: ninguna

Ingredientes

  • 6 zanahorias medianas, sin pelar

  • 1 litro de agua

  • 2 dientes de ajo

  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo

  • 1 ramita pequeña de romero fresco

  • ¼ de taza de jugo de naranja recién exprimido

  • Cáscara de naranja, para terminar

  • 1 cucharada de aceite de oliva

  • Sal y pimienta negra recién molida

Olla con crema de zanahoria a medio triturar con una batidora de inmersión

Preparación

  1. Lava bien las zanahorias, frotando la piel para sacar toda la tierra. No las peles. Córtalas en trozos medianos, unos cinco por zanahoria.

  2. Ponlas en la olla con el agua, los dientes de ajo enteros y la cúrcuma. El agua debe apenas cubrirlas: si echas de más, la crema queda aguada y pierdes el dulce.

  3. Cocina a fuego alto unos 15 minutos, hasta que la zanahoria se deshaga al presionarla con un tenedor.

  4. Licúa hasta que quede aterciopelada. Con una licuadora de mano lo haces en la misma olla y te ahorras trasvasar caldo caliente, que además es la parte peligrosa. Si usas licuadora de vaso, hazlo por tandas y con el tapón entreabierto: el vapor necesita salida.

  5. Devuelve la crema al fuego bajo, añade la sal, la pimienta negra y la ramita de romero. Tres o cuatro minutos y retira el romero.

  6. Fuera del fuego, añade el jugo de naranja y revuelve. Prueba y corrige la sal ahora, no antes, porque la acidez cambia cómo percibes el punto de sal.

  7. Sirve y haz el gesto final. Saca una tira de cáscara de naranja con un pelador, sostenla sobre el plato con la parte de color hacia abajo y tuércela. Vas a ver saltar una llovizna finísima de aceite esencial sobre la crema. Eso es lo que vas a oler antes de la primera cucharada.

Tres notas de cocina

La pimienta no es opcional. La cúrcuma y la pimienta negra se llevan bien por razones que van más allá del sabor: la piperina de la pimienta mejora de forma notable la absorción de la curcumina. Y como esta crema además lleva su cucharada de aceite de oliva, tienes los tres elementos donde deben estar. Es el tipo de detalle que no cuesta nada y sí suma.

Una cucharadita de cúrcuma, no una cucharada. La cúrcuma está aquí para el color y para un fondo terroso que equilibra el dulce. Si te pasas, se vuelve amarga y medicinal, y se come a la zanahoria.

El romero se puede cambiar. Con tomillo funciona igual de bien y es más suave. Con salvia se vuelve otra cosa, más otoñal. Lo que no recomiendo es dejarlo dentro más de cinco minutos, sea cual sea.

Variaciones

  • Más cremosa sin lácteos: media taza de leche de coco al final, fuera del fuego.

  • Más contundente: un puñado de lentejas rojas junto con las zanahorias. Se deshacen solas y dan cuerpo y proteína.

  • Con más carácter: un pedacito de jengibre fresco rallado, con el ajo.

  • En frío: funciona, sorprendentemente bien. Sube un poco la sal y la acidez, porque el frío apaga las dos cosas.

Para guardar

En la nevera aguanta 4 días en un envase con tapa. Congelada, 3 meses.

Si vas a congelarla, hazlo antes de añadir el jugo de naranja, y échaselo fresco al recalentar. La acidez cítrica pierde bastante en el congelador y ese chorrito al final es medio plato.


Preguntas rápidas

¿Puedo pelar las zanahorias si prefiero?

Puedes, y la crema sale bien. Pierdes algo de fibra y algo de cuerpo, así que tendrás que compensar cocinándola con un poco menos de agua.

¿Sirve sin licuadora de mano?

Sí, con licuadora normal. Trabaja por tandas, llena máximo dos tercios del vaso y deja salir el vapor, porque el líquido caliente en un vaso cerrado empuja la tapa.

¿Se puede hacer con zanahorias viejas o feas?

Es exactamente para lo que sirve esta receta. Zanahoria blanda, torcida o con la punta fea: todo entra. Lo único que hay que descartar es lo que esté con moho o pasado.

¿Y si me quedó muy espesa?

Agua caliente, poco a poco, con el fuego bajo. Si te quedó muy líquida, déjala destapada unos minutos más y reduce.

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